Archivo La Voz de Galicia
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Decía Beethoven que “el genio se compone de un dos por ciento de talento y un noventa y ocho por ciento de perseverante aplicación“. A Pedro, mariscador de a bordo de la Cofradía San Telmo de Pontevedra y vecino de Lourido, todos le llaman Messi para distinguirlo como indiscutible número uno de la profesión con un profundo y sincero respeto, verdadera admiración y la dosis mínima de sorna que exige un gremio acostumbrado a sufrir y combatir las calamidades con chutes continuados de sana retranca.

Desde que la Xunta de Galicia acotase las capturas diarias por especie, Messi no ha dejado de desembarcar en el muelle ni una sola marea con todas y cada una de las diferentes cuotas completadas e incluso rebasadas, para alegría de los coyotes de mar que esperan, junto a las básculas, algún sobrante ajeno. Mi amigo Pau, mariscador mortal, sabe de la dificultad que eso entraña pues apenas alcanza a ser genio un día por semana. En cambio, Messi “es Maradona todos los días“, ya lo dijo Valdano, y su perseverancia arroja números incomparables con los de cualquier otro aspirante que sueñe siquiera acercarse a su trono de dictador amable. “Yo, el día que completo todas las cuotas, pido champán y hago el amor a mi señora como si fuera la primera y última vez en mucho tiempo”, me cuenta Pau.

En cierta ocasión, recogiendo unos pedidos en la lonja, vi entrar a Messi cargado con varios sacos de moluscos y su eterna sonrisa, ingenua hasta despertar ternura, casi caridad. Los allí presentes calcularon, a ojo, otra triunfal marea y comenzaron a corear un “Messi, Messi, Messi” que sonó atronador amplificado por el eco en el recinto. “¿De qué planeta viniste?” le gritaba Pau, que aplaudía y vitoreaba entregado. En lugar de besar bebés y firmar los muslos de toda la asociación de mariscadoras como habría hecho yo en su lugar, él se rascó el cogote con la mano que llevaba libre mientras reclamaba apurado “no me llaméis Messi, joder“, totalmente sobrepasado por el espontáneo tributo y yo me acordé de aquello que decía mi abuelo de coser la gloria con hilo de humildad.

A Pedro no lo patrocinan las grandes marcas aunque vista con camisetas de Yamaha que le regala su mecánico motorista. No se llenan estadios para verle, no tiene una fundación con la que desgravar ni es imagen perseguida por políticos para hacerse fotos. Es solo uno de esos genios que no se conformó con el dos por ciento que le concedió la genética y pelea día a día por cada palmo del noventa y ocho por ciento restante. Messi, el mariscador anteriormente conocido como Pedro no se considera un genio y solo trata de ser un buen marido, lo que según Balzac, a quién nunca ha leído ni falta que le hace, lo confirma como ambas cosas. Y todavía quedará alguno que le exija un mundial…

2 comentarios en “Messi

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