con-cornejoeblog.com.ar

A Don Francis le preocupa la popularidad del muchacho y teme que algún desaprensivo pueda hacerle daño. Apenas unos pocos le han visto la cara pero su apellido se marca ya con un asterisco rojo en las casetas rivales pese a tratarse del Torneo Evita, una competición para menores de catorce años auspiciada por el propio gobierno argentino. Con sus recién estrenadas once primaveras, el pequeño delantero apenas cumple la edad mínima exigida para participar en el campeonato y su habilidad exagerada es un reclamo grosero y apetitoso para jóvenes pero expertos cazadores de tobillos, tan propios del potrero de Buenos Aires como los buenos peloteros. Don Francis limita sus apariciones a los finales de partido y para el duelo frente a los cachorros de Boca Juniors, como medida excepcional, decide inscribirlo con el nombre de Montanya, para evitar atenciones excesivas sobre él.

Aquella mañana del 5 de Noviembre de 1970, Goyo, Montanya y Dieguito se apearon del 22 al llegar a Pompeya y allí tomaron el 44 que les llevaría directamente a Las Malvinas, el centro de entrenamiento de Argentinos Juniors dónde se realizaban las pruebas de acceso para formar parte de Los Cebollitas, el equipo que representaba al club en el Evita. Francisco Cornejo, al que todos llamaban Don Francis, era el encargado de buscar y moldear el nuevo talento de Argentinos y pronto se quedó prendado de la habilidad natural de uno de los tres amigos de Villa Fiorito, el más pequeño. “¿Seguro que el petiso tiene nueve años?”. Apenas dos más tarde, finalizado en el Sacachispas el duelo frente a Rácing de la Evita del 74, el entrenador de las inferiores de la Academia se acerca a Don Francis para felicitarlo a su manera. “Pero cómo tenés a ese fenómeno  en el banco! Va a ser un genio”.

El equipo de Boca es realmente formidable y el tres a cero del marcador no deja ningún margen de duda sobre la superioridad de los bosteros. Don Francis, de pie junto a la línea, se gira hacia el banquillo y ordena solícito “Montanya, caliente que va a salir“. El menudo delantero se desentumece con unas carreras y cuando ingresa a la cancha no tarda más de dos minutos en anotar el primer tanto. A continuación, en una jugada magnífica sirve en bandeja el segundo a un compañero y con el empate, que el mismo vuelve a convertir, la locura se desata entre Los Cebollitas que le persiguen para abrazarle. Al pasar frente a los banquillos, uno de ellos le grita “Grande Diego“. Entonces, el entrenador de Boca se levanta como un resorte de la banqueta y hecho una furia comienza a increpar a Don Francis: “Cornejo, hijo de puta; me pusiste a Maradona!”.

imagen publicada en eblog.com.ar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s