imagesskaneo2com (2)

Por esas cosas de la vergüenza ajena y el apuro propio, esta mañana he salido a la calle de incógnito, medio oculto bajo una bufanda enorme de punto que me tapaba media cara, un coqueto gorro de lana negro y las pertinentes gafas de sol, el atuendo perfecto para no pasar desapercibido en una villa como esta, lo se pero ¿qué quieren que les diga? Supongo que he visto demasiadas malas películas, de ahí la fama de imbécil patológico que arrastro en el arrabal, tan merecida como posiblemente ustedes intuyan.

Con la idea de llegar al punto de extracción sin incidentes, evité cruzarme con el peluquero, que es un centinela a sueldo de Concha Espina, y nada más salir por el portal agaché la cabeza y apuré la marcha, apenas levantando la vista cada seis o siete zancadas, mecánico como un nadador de estilo libre hasta llegar a la librería, el objetivo primero de un plan al que todavía quedaba la parte más espinosa del asunto por abordar; comprar el Sport y regresar a casa sin levantar sospechas ni provocar altercados.

De camino al estante de la prensa diaria, eché mano a una revista de portada sugerente y temática actual, “Diosas y Trans”, con la esperanza de que el matiz añadido, aligerase la verdadera carga de profundidad que iba a suponer abordar el mostrador con el periódico de Casanovas en la mano, que una cosa es que a uno lo acusen de curioso en demasía y otra que te asocien a la mentira y el insulto gratuito. Por fortuna y con mucho tacto por su parte, intuyendo mi apuro, el dependiente me ha preguntado si quería una bolsa “para esconder el periódico”, comprensivo y gentil.

A semejantes desdenes nos obliga la fidelidad a una cabecera bajo la cual, trabajan algunos de los periodistas más honrados y capaces que conozco, ninguneados  por una dirección convencida de que ni la gente necesita periódicos, ni estos a los periodistas, cada vez más difuminado cualquier interés informativo o literario entre columnas cochambrosas, portadas indignas y editoriales embrutecedores hasta el hastío, lo mismo contra la estrella rival que contra mitos propios, en su ausencia. Desconozco el placer que encuentran algunos en actitud tan mezquina pero me gustaría probar; parece buena droga.

Yo creo firmemente en aquella máxima de que solo los niños y los borrachos dicen la verdad, por eso el Balón de Oro de Cristiano Ronaldo quedó perfectamente legitimado, para mi, por el abrazo de su hijo y las palabras previas de Amarildo, personaje amable y singular en quién pensaba de regreso a casa, olvidando el plan inicial hasta que ya fue demasiado tarde y me topé con el peluquero cerrándome el paso, visiblemente indignado y blandiendo un ejemplar idéntico al que yo escondía entre porno, como si me fuese a pegar con él y recordándome, a su manera, lo bien que sabemos perder todos el día que ganamos.

“¿Sabes, Matthew? No estás siendo muy galante… ¿Tanto te repugnaría hacerme el amor?” 

The Dreamers

Fotografía publicada en http://www.notociasgrotescas.com

2 comentarios en “Niños y borrachos

  1. Esta vez te has superado. Es sencillamente sublime. Al releerlo he sentido algo parecido, sino igual, a las sensaciones que aún hoy me deja la segunda mitad de la final de Wembley frente al ManU cuando me la vuelvo a poner. No, en serio, es buenísimo. Y en todos los sentidos; en todos. Saludos Rafa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s