gefyrb1BYe4utXJjCg141Qvg3oL

Que el infierno es un buen lugar para conocernos  lo sostenía un famoso grupo musical hace muchos años, tantos que sus dos coristas forman parte de mi particular imaginario de mitos sexuales en la adolescencia, echen cuentas. He fantaseado tanto con las ‘Bloody Marys’ y el aserradero que si llegase a encontrármelas cualquier día de estos, tomando un vino o en la cola del supermercado, no descartaría saludarlas con las máximas confianzas posibles, las reservadas a las más estimadas amigas e incluso a algún viejo camarada, estos los menos, claro, pues nunca he sido yo de fantasear con hombres y posiblemente haya pasado más tiempo a solas, en casa, del estrictamente necesario y recomendable, quién sabe.

El infierno era esto, queridos. El infierno es un club a la deriva sobre una roca inestable, navegando a bandazos sobre ríos de lava blanca y mortal, caustica, con millares de cuerpos mutilados y esqueletos vivientes que no dejan de gritar “el horror, el horror”. El infierno es el Barça cuándo pierde en Primavera y del cielo comienzan a caer ángeles con bufandas, banderas y cornetas de marear, reclamando un papel en la condenación de los culpables y renegando de su condición de querubines celestiales asexuados, algunos todavía pintándose la cara de rojo, a todo correr, y comprando barbas postizas y cuernos de atrezzo para poder asistir al espectáculo, como en aquella película de los Monty Python.

“¡Menuda vergüenza! Con lo exclusivo que era antes este club”, protestaba el bueno de Errol Flynn, la otra noche, terriblemente disgustado con el panorama que se dibujaba a nuestro alrededor. Junto a la barra, vigilantes y organizados, se apiñaban los Inmaculados culés, reaparecidos tras largos años batallando contra los demonios a quiénes, ahora, trataban de imitar. En mi opinión, el acento resultaba un tanto forzado pero la interpretación no era del todo mala, es justo reconocerlo. En las mesas principales, tomando café con leche y coca dulce, un coro de beatas y santurrones ensayaban su risa demoníaca mientras, junto al piano, un periodista de mucho renombre escribía algo sobre una libreta recién estrenada, quién sabe si interesado en apuntar ciertos detalles o simplemente tratando de aparentar, como los demás recién llegados. El panorama lo completaban unas manadas de niños furiosos al galope, profiriendo rugidos apocalípticos  mientras sus padres, orgullosos, les sacaban fotos y las compartían en Instagram, soñando haber engendrado al nuevo Dani Alves. “¡El horror, el horror!”

Miren, mis queridos lectores, vamos a dejarnos de metáforas y a poner los puntos sobre las comas; espabilen. Hace tiempo que se prepara el juicio sumarísimo contra Messi y algunos olisqueamos el azufre a más de mil leguas de distancia, quizás sea esa nuestra desgracia. Es indiscutible que Leo acumula, a estas alturas, méritos suficientes como para ser defendido sin reservas por el aficionado agradecido y bien nacido, pese a que uno intuye un reguero de pruebas en su contra y restos antiguos del ADN de Guardiola bajo sus uñas. El delito de Leo, déjenme que lo aclare antes de proseguir, no será nunca mayor que el de cualquier aficionado que se haya sorprendido a si mismo pensando que a este equipo lo entrenaba cualquiera y que, Messi, ganaba solo.

Tengo mis razones para sostener la posible venta de Leo, pero no las voy a dar; ni es el momento ni reconozco a este alto tribunal. Muchos de los que hoy solicitan medidas ejemplares son los mismos que pedían garrote vil para quienes osaban dudar del credo oficial. Reflejado en el espejo de Guardiola, todos llegamos a creer que Leo era El Diego reencarnado y sin adicciones, cuando en realidad no era más que la pieza maestra dentro de un engranaje colectivo perfecto. Sin relojero en casa, la pieza maestra se ha convertido en pieza sobrante, prescindible, miren ustedes por dónde. Pero no se equivoquen. Este debate no va de razones o causas deportivas sino de viles intereses económicos, verdes y apetitosos, de los que acarician.

¿Quieren que hablemos sobre la necesidad o no de vender al mejor jugador de nuestra historia? Muy bien. Mis condiciones son dos; reclamen elecciones inmediatas y pidan el regreso de las dos personas que podrían plantear tal cosa sin parecer un auténtico disparate, las únicas con autoridad moral y conocimientos contrastados para tal cosa: Don Johan Cruyff y el nen, Pep Guardiola. Todo lo demás, mis queridos conciudadanos, especialmente con el club en manos de quienes les empujaron por un barranco a ambos, convierte esta situación en un espectáculo grotesco y bochornoso como poco, cuando no en vil y puro terrorismo. Si se cumpliesen tales condicionantes, no tendría yo problema alguno en discutir tal cosa, especialmente si Leo está más interesado en ganar dinero y alimentar su ego que en seguir dando gloria al club, partido a partido, como sostienen los fiscales generales del condado.

Si venían ustedes con intención de unirse a una orgía de sangre y sodomizar a Leo, ya ven que hoy no tenemos el culo para fiestas. Ya que han comprado la barba postiza y se han molestado en venir, pueden tirar algunas piedras al reo, si les apetece; a mi no me molesta mientras no rompan nada, allá ustedes y sus malditas conciencias. A quién sí le molesta profundamente es a Errol, mi viejo amigo en el averno, quien a estas horas todavía debe seguir increpando a tanto jurisconsulto advenedizo, rompiendo botellas de cerveza en sus cabezas de chorlito mientras vocifera que este club se parece ya peligrosamente al desalmado Hollywood… “Tienen mucho respeto por los muertos pero ninguno por lo vivos”. No quieran ser tan rápidos en la carretera y demuestren que todavía saben besar a una camarera.

 

“¡Estrellita! Tú no necesitas eso. Eso es para la putas, Estrellita.”

Perdita Durango

 

Fotograma publicado en peliculas.film-cine.com

 

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s