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No sé qué opinarán ustedes sobre el asunto pero yo empiezo a estar seriamente preocupado con la epidemia de conceptos tácticos y lenguaje técnico que se está imponiendo en el debate futbolístico actual; no sé dónde vamos a parar. Uno comprende que haya analistas de perfil marcadamente teórico, en algunos casos incluso los agradece, pero lo cierto es que el beneficio que hayan podido causar, o la riqueza que en su momento aportaron, se ha visto arrasada por una riada de imitadores de la más baja estofa, como por ejemplo mi propio padre, sin ir más lejos. Si antes se asemejaba a un Johan Cruyff en mi salón, siempre con sus acertijos y sus dobles sentidos preparados, ahora ha mutado en una especie de Futbolitis, que hasta el nombre denota una cierta infección, y se pasa los partidos repitiendo cosas como que nos están ahogando con la presión alta o que no logramos transitar con corrección entre las diferentes fases del juego. Yo me lo miro con cierta incredulidad, al fin y al cabo es mi padre pero, en realidad, a veces pienso en levantarme y darle dos bofetadas, siempre desde le respeto y el cariño, solo para que vuelva en si, como tras un desmayo.

Uno sospecha, y esto es pura hipótesis, que todo tiene que ver con ese vicio tan humano de aparentar con el que alguno hemos hecho cierta carrera, para qué vamos a negar lo evidente, pero ese es otro cantar. Antes iba uno a un bar, a ver un partido, se pedía una cerveza y si por aquello de hacerse notar y participar del ambiente quería meter baza, o figurar, pues recurría al típico lamento arbitral, al no estamos jugando un carallo de toda la vida o incluso a uno muy local, que a mi me gustaba mucho, esa defensa hace más agua que el barco de Xaino. Recuerdo a un cliente, Suso ‘el Carepas‘, que siempre criticaba a los centrales por sistema, fuese quién fuese y jugase cómo jugase. Para Suso todo era culpa siempre de los zagueros y para redondear sus apreciaciones acababa recurriendo a su sobrino, un chaval que jugaba en la Cultural de Poio, en Regional: “Teníais que ver a mi sobrino, ¡menudo central! ¡mimadriña! Y no ese Koeman, joder, que parece un ‘palleiro'”. La de internacionales que sentó ese chaval solo lo sabemos unos pocos iniciados.

El fenómeno podría resultar incluso divertido pero, en este país, solemos abusar de los chascarrillos de moda hasta convertirlos en crímenes de lesa humanidad. Con este nuevo lenguaje de curso de formación de la RFEF está sucediendo exactamente eso mismo, y defiendo que ya va siendo hora de poner fin a semejante despropósito. Solo está trayendo distancia a las familias y silencio a los bares, incapaz nadie en su sano juicio de replicar a un comentario metafísico sobre jaulas, líneas, repliegues y triángulos holandeses. Yo, ante tal cosa, suelo optar por beber y callar, muy harto de señores que son capaces de explicarte por qué perdió tu madre el autobús, con once azucarillos y una miga de pan redondeada, a modo de balón. Gente, en definitiva, que adora a los técnicos de toda la vida, los del topicazo y la tensión competitiva, el once contra once y la madre que parió a los veintidós, pues a su lado se sienten cultos, luminosos, importantes; capaces de dotar de altura intelectual a la clásica disculpa de siempre, la típica de quién no sabe realmente qué hacer para convertir a los suyos en mejores jugadores. Del dicho al hecho, el fútbol maltrecho.

“Lo más triste de todo es que dentro de 50 años empezarás a pensar por ti mismo, y te darás cuenta de que solo hay dos verdades en la vida: uno, que los pedantes sobran, y dos, que has tirado 100000 pavos en una puta educación que te habría costado un par de dólares por los retrasos en la biblioteca pública”.

El indomable Will Hunting.

8 comentarios en “Del dicho al hecho, el fútbol maltrecho.

  1. Lo que más lamento es la “futbolitis” esa de su santo padre. Espero se haya repuesto ya de la misma. Por lo demás no puedo estar más de acuerdo con usted, Rafa. ¡Hasta los cojones estoy de tanto catedrático de tres al cuarto oficiando sobre la salida lapolviana y la madre que la parió! Que si conceptos tácticos, que si sistemas… ahora hasta el más pintado larga como si nada. ¡País! que diría Forges. Saudos, Cabeleira, amic.

      1. ¿Le interesa alguien que le lleve la maleta? A mi edad tener que verme emigrando, qué quiere que le diga… pero cualquier cosa será mejor que esta Hispania nuestra. Y si es para ir con el Pep(e) no se hable más: ya dirá día y hora. Por cierto, ¿se manejará usted bien en la lengua vernácula de aquel país, verdad? Que con el catalán y el gallego no nos va a dar ni para encargar una salchicha de esas de allí. Saudos, company!

  2. Rafa, querido desconocido, permítame decirle que aprecio sin disimulo muchos de sus artículos. Pero en este, sin estar en desacuerdo con el contenido, me parece una mala elección la elección del víctima/objetivo. Quizás sea el señor Marcos López uno de los pocos comentaristas audibles de este nefasto panorama periodístico-deportivo-español, que mientras más español menos deportivo, y mientras más deportivo menos periodístico.
    Si bien no es estrictamente necesario estar de acuerdo en sus apreciaciones así como la jerga que utiliza para presentarlas, sí que como mínimo supone un esfuerzo por entender y tratar la ilógica lógica de este, nuestro deporte. Por tanto, siempre será preferible una intervención a riesgo de pedancia y por llamarlo técnicamente “meterse en matorrales de difícil escapatoria” para intentar encontrar razonamiento a cada toma de decisiones del portero suplente antes de salir a calentar, que una emisión onomatopéllica de las que llevamos disfrutamos desde un tiempo hasta no hace tanto.
    Mención a parte, por ejemplo, requeriría el señor Carrasco Hidalgo. Libro a parte, quizás, con proyección de saga. Una oda a la inventiva y el desatino desde la osadía. Un señor quién apoderado de un afán de jugada personal, siempre proyectado desde la más mínima lógica y la mayor complejidad léxica, sí podría merecer las tintas de este, tu artículo.
    Sin más….

    1. Le agradezco mucho el comentario, estimado. En realidad, las referencias directas al señor López nacen más de la oportunidad que de una aversión personal excesiva, no mayor que hacia otros comentaristas, incluido el que usted comenta. Pero entenderá que la foto, imitando al mito, y su curioso nick, dan pie a estos juegos.
      Un abrazo y muchas gracias por leerme; lo agradezco mucho y mi madre, ni le cuento. = ) #Aperta

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