Patucos_Colchoneros_001

No contaba yo con tener nada que celebrar, a estas alturas de la temporada, y por eso acepté acudir a la boda de un primo lejano que se celebra este próximo sábado, coincidiendo con el final de Liga. Que el día de un enlace esté todo el mundo pendiente de un desenlace es algo que me produce cierta satisfacción, un ligero cosquilleo que me recorre la espina dorsal y se aloja en mi sonrisa; nada me gusta más que ver derrumbarse una fantasía nupcial, es algo que no puedo evitar. Supongo que todo se debe a cierta deformación profesional y al excesivo contacto con parejas de jóvenes y no tan jóvenes, por lo general, insufribles, intentando recrear en 24 horas la imagen idílica de lo que será su futura vida juntos. Habitualmente, y esto es un dato estadístico, no opinión, la mayoría ya están discutiendo antes de elegir el segundo plato, bien sea por el precio, los gustos particulares de sus invitados o por el color de la chaquetilla con que debe servirse la carne; una cosa de locos.

Mi primo, que aunque lejano ha debido oír ciertas historias sobre mi y ya debe sospechar que me pueda caer de la convocatoria, a última hora, me ha mandado recado por su madre de que se pondrá una pantalla gigante en el salón, para seguir el partido durante los postres, si bien uno preferiría que el gigantismo se limitase a los percebes y el bogavante, no vaya a ser que por centrar los excesos dónde no se debe, acabemos teniendo un disgusto y la cosa derive en refriega. Por si ustedes no lo saben, una de las cosas que distinguen los enlaces en las Rias Baixas es que el invitado medio desembolsa un dineral en regalos, auténticas fortunas, por lo que si las atenciones recibidas no están a la altura de un príncipe o un maharajá, la cosa suele terminar de manera violenta, muy al estilo de nuestros primos sicilianos, a los que nos unen muchas más cosas que el acento, como sostiene mi admirado Nacho Carretero, el Rey en el Norte.

Al final, supongo que me decantaré por ir a la boda, principalmente porque ya he dado el regalo y tenía planes de desquitar semejante suma con champán desde el aperitivo y alguna prima de la novia, más bien hacia el final, cuándo ya se haga evidente qué barcos permanecerán amarrados a puerto y cuáles buscan tripulación para salir a navegar. Además, si les digo la verdad, no me apetece nada celebrar esta Liga, casi como a Martino, y me parece de muy mal gusto no servirla en bandeja al Atleti, da igual si de plata o de acero inoxidable; ¡con todo lo que nos ha dado esta gente! Puesto en pie y con la mano en el corazón, les digo que esta Liga debería ser para ese turco de barba mágica y frondosa como las fragas de Galicia, quién a mi juicio merece los máximos honores de esta temporada por solfear fútbol en medio de la tormenta. Si de mi dependiese, esta sería para siempre la Liga de Arda y también la de Lola: la Liga de Lola Turán… Y keep calm, primo.

 

“Keep calm y Lola Turan. Si no es una traidora genética, la Liga es del Atleti”.

Iñako Díaz-Guerra.

 

Imagen publicada en http://www.pensandoenhilos.com

 

 

6 comentarios en “La boda o la liga

  1. Mi hermana no me habla desde que decidí pasar de su boda porque tuvo la criminal imprevisión de fijarla el mismo día que sucedió esto: http://www.youtube.com/watch?v=IWS_6RrFh6U
    La pobre nunca comprenderá que aquel partido fue el mayor monumento a la institución del matrimonio. Bakayoko intentando arrancar una falange a Javi Navarro a mordiscos mientras este se zafaba metiéndole los dedos de la mano libre en los ojos es el perfecto resumen de una relación indestructible que forjaron aquellos Sevilla-Osasuna de principios de siglo. Saber que eres un grandísimo hijo de puta y ver en otros tu reflejo es un consuelo reconfortante. Echo mucho de menos a aquel Osasuna de Aguirre, casi más que a aquel Sevilla de Caparrós. Aunque el matrimonio se rompiera hace tiempo, espero que este domingo se salven. Como diría Neruda de haber nacido en Pino Montano, “ya no los odio, es cierto, pero cuánto los odié”.

    Y usted perdone el desvarío, pero no sé en qué ocupar las horas de aquí a mañana a las 20.45.

  2. Confieso mi acojone por si le he metido demasiada presión a la niña, porque los Díaz-Guerra somos más de aficiones que de obligaciones…

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