LOS PAYASOS DE LA TELE

Como cualquier persona de bien, o al menos eso me gusta creer, yo me enamoré del mundo del circo cuando Televisión Española todavía confiaba en payasos y acróbatas de primer nivel para entretener al espectador, no en tertulianos. Fueron días en los que llegué a perder la cabeza por Teresa Rabal, recuerdo, y mi padre tuvo que ponerse muy serio para convencerme de que todo aquello era un burdo disparate. “¡Podría ser tu madre, desgraciado!”, me dijo, y que ni de broma se iba a perder el único partido televisado del Barça en todo un mes por llevarme, precisamente ese sábado, al recinto ferial de Pontevedra para ver un espectáculo de circo y entregarle un anillo de compromiso a la protagonista, como era mi intención.

Ayer Domingo, sin embargo, y mientras los de Luis Enrique naufragaban sin apenas oleaje en Anoeta, Messi incluido, que es algo así como naufragar en un chiringuito de La Concha con dinero en la cartera, mi padre se entretenía jugando al dominó con otros culés descreídos sin prestar la menor atención al hundimiento, contando fichas y tantos como si no se estuviera acabando el mundo, al menos tal y como lo habíamos conocido. Más tarde, en la cocina, yo me dispuse a tocar fondo de manera definitiva ante el empuje de las tradiciones y el orgullo indestructible de mi madre. No se puede encajar golpe más demoledor, pueden creerme, que una mujer luciendo ante ti una imponente alianza escogida y financiada por tu propia madre, su misma suegra, y que la correspondiente caja venga acompañada de una pegatina rectangular y dorada, para más señas, donde se advierte de la seriedad del asunto en letras pequeñas pero mayúsculas, por si eres más de leer y no te habías percatado del valor real de las piedras: “DIAMANTES”.

“Las vueltas que da al vida, el destino se burla de ti”, dice uno de los versos más celebrados del poeta ourensano José Manuel Domínguez Álvarez, Yosi. A día de hoy, sin ir más lejos, es muy probable que mi padre estuviese dispuesto a pagar por una disculpa como la de mi amor por la protagonista de “Loca por el circo”, y poder evitar así los malos tragos de los partidos, el pobre, sin tener que dar explicación alguna sobre su laxa militancia actual. Por mi parte, sería de gran alivio poder contar con alguien a quién responsabilizar por el affaire del anillo y firmar su despido a mi conveniencia, como quién dice a la carta, del mismo modo en que Josep María Bartomeu ha ejecutado sin honores a Zubizarreta, por cierto que a horas muy intempestivas, las propias de la siestas largas y reparadoras, como si buscase el mayor escarnio posible sobre el decapitado señuelo. El siguiente paso de la directiva, ya lo verán, también está copiado de los payasos de la tele, o al menos sonará muy parecido: “¿Cómo están ustedes? ¿Bien? Pues a tomar por… ¡Barça, Barça, Barça!”. 

2 comentarios en “¿Cómo están ustedes?

  1. siempre te leo con una media sonrisa, comprensible teniendo en cuenta que acostumbras a sacar a relucir las miserias de los días que corren por algo que siento como mío (en cuanto socio, puedo decirlo). y es que desde la lejanía berlinesa es reconfortante leer a ‘uno di noi’. pero hoy te has superado. hablar en un mismo artículo del barca y de los suaves hace que esa media sonrisa se convierta en sonrisa y media y olé.

    y nada más. un abrazo, que es gratis.

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