sandro_extremadura_475

Resulta tan dantesco el panorama que se nos presenta ante el nuevo proceso electoral en Can Barça que, un servidor, asustado y un poco avergonzado, para qué negarlo, está a punto de abandonarse definitivamente a la canción ligera, la novela rosa, el cine de barrio y también, por qué no, a las nuevas drogas de diseño y punta en blanco que inundan los mercados, plazas, esquinas y algunos despachos de los principales medios de comunicación encargados de cubrir el desconcertante evento.

De la indigencia intelectual de unos cuantos periodistas ‘estrella’, de esos que presumen de títulos universitarios expedidos por facultades de enorme prestigio y algún que otro máster,  me percaté hace pocos días, (nunca he sido muy espabilado), apenas cuando uno de ellos tachó de “hijo de puta interesado” a un socio y abonado del club que acostumbra a publicar sus opiniones en una conocida red social. El ilustre periodista, de quién evitaré dar el nombre por compartir apellido con un padre honrado que, sospecho, no tiene culpa en la demencia trepadora de su hijo, también es aficionado a compartir los insultos de otros usuarios de la red hacia el soci en cuestión, como si necesitase de un coro de ecos anónimos para reafirmar un papel de observador neutral que, desde la distancia, apesta a pura inmundicia y se parece mucho al hambre, o a las ganas de comer.

Más allá de insultos y descalificaciones de profesionales de la información a ciertos socios, el otro foco infeccioso de peste  y enfermedades varias se sitúa en las propias declaraciones de los candidatos inmersos en campaña, a los que cuesta creer una sola palabra de lo que nos cuentan si uno no ha vivido recluido en un iglú durante los últimos veinte años, mucho más allá de cualquier polo conocido. Tenemos amantes de la cantera que suspiran por fichar a Pogba, un central de talla mundial y algún que otro cromo caro y pintón; tenemos candidatos imputados por graves delitos aludiendo a su buena gestión como garante de futuro, entre aplausos de grandes hombres de negocios y ancianos con gafas de sol; e incluso tenemos, también, a candidatos asegurando que la paz social no se logrará si ellos no resultan elegidos, alabados sean, como si la dichosa pax marcase goles o fuese más importante que la exigencia y vigilancia permanente del socio contratante sobre sus designios directivos.

Para rematar el cuadro, impagable a todas luces, y que deja a El Bosco como un verdadero mindundi sin mucho tiempo para el detalle y cierta inocencia estructural de base, a la caravana electoral de los horrores se ha sumado el otra vez Presidente de Extremadura, el señor Guillermo Fernández Vara, quién sentado en su despacho oficial de maderas nobles y con la bufanda blaugrana al cuello, se quejaba amargamente en un diario nacional de lo duro y tortuoso que resulta amar al Barça fuera de Catalunya. Amar, amar, lo que se dice amar,  siempre ha sido complicado cuando uno ostenta el cargo de presidente en esa bendita comunidad, eso bien lo sabe su antecesor, el Señor Monago. Por eso recomiendo yo dos cosas a Don Guillermo, si es que tiene a bien atenderme un momento: Puede hacerse simpatizante del Real Madrid y llenar su tierra de autopistas y carteles de ACS, o bien puede cantar conmigo aquello de “todo el campo es un clamor. Somos la gente azul y grana, estupefacta, que no sabe a dónde ha ido a parar el dinero de los cursos de formación”… o algo por estilo. Como diría el famoso poeta gallego: “¡Joder, qué tropa!”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s